A través de los años han llegado conmigo personas que se sienten a la deriva, sin rumbo o dirección.
Personas desalineadas, sin claridad, sin norte, sin saber que valoran, y que valores los representan. Sin tener claros sus roles y sus aspiraciones y alegrías. Sin estructura, completamente desconectadas de su potencial.
Demuestran fatiga crónica, tanto psicológica como emocional, y se ven atrapados en un ciclo vicioso, en el cual han olvidado como disfrutar la vida.
Sus relaciones descuidadas, sus lazos frágiles, su socialización deteriorada. Tanto así, que están desapegadas de su ser, por que han descuidado la relación con ellos mismos.